Espacio… niños jugando

La plaza Belgrano y la plaza de la Catedral son quizás las más populares de la ciudad. Sin embargo, los lugares de esparcimiento y encuentro abundan en Bariloche. Algunos, escondidos en recovecos de diferentes barrios; otros simplemente poco conocidos.

A la altura del kilómetro 6 de Avenida Bustillo, por la calle Nilpi se accede a una de las plazas más bonitas de la ciudad que está en manos de la Junta Vecinal La Cascada y apadrinada por una aseguradora. Constantemente, gran cantidad de chicos disfrutan de los juegos; otros recorren el perímetro en bicicleta mientras los adultos -del barrio y de otros rincones de la ciudad- ocupan sus reposeras en distintos sectores para tomar mate.

El gran problema en Bariloche es la falta de mantenimiento de muchos parques. Sin embargo, se pueden encontrar numerosos espacios de recreación. La plaza próxima al Cuartel de Bomberos Voluntarios Melipal, por ejemplo, está muy bien conservada y cuenta con canchitas de basquet, un circuito de bicicleta, juegos y hasta un pequeño arroyito.

En el predio de ingreso al Teleférico Cerro Otto que abarca casi una hectárea, si bien no es un espacio público porque pertenece a la Fundación Furman, suelen ser punto de reunión para tomar mate, entrenan pescadores que practican lanzamiento de mosca, algunos juegan al fútbol, hay quienes tocan instrumentos e incluso, con frecuencia, aterrizan parapentes.

El Barrio 2 de Agosto, a la altura del Kilómetro 13 de Bustillo, cuenta con dos plazas inauguradas en 1995 por el entonces presidente de la Junta Vecinal, Juan José Paternó, con el aporte de la CEB de diversos juegos. Una de ellas está en la entrada; la otra, en el corazón del barrio y no sólo acuden chicos de ese barrio sino vecinos de barrios aledaños.

A pocos metros del centro de Bariloche, hay dos grandes pulmones verdes que poco a poco cobraron impulso como lugar de reunión de barilochenses. Por un lado, el Mallín, rodeado por las calles Anasagasti, Quaglia, 25 de Mayo y Morales, donde grupos de ciclistas hacen piruetas y descenso; mientras que los días de viento, chicos y grandes remontan barriletes.

Si bien ese lugar es propiedad de Parques Nacionales fue cedido en comodato al Ente Mixto del Jardín Botánico y actualmente, se proyecta crear un espacio para las colectividades de países latinoamericanos y una Plaza de la Memoria donde se irán plantando árboles con los nombres de los nietos recuperados hasta conformar un arboreto. El Mallín también es utilizado como mirador por el Tren de la Alegría ya que da al Cerro Otto y al cordón montañoso sur de la ciudad (Cerro Ventana, Carbón y Challhuaco, entre otros).

El otro espacio verde corresponde al Jardín Botánico, frente a Pasaje Gutierrez, por donde circulan constantemente estudiantes del Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB). Muchos deportistas lo utilizan para entrenar y hay quienes juegan al fútbol en la pequeña cancha ubicada al lado del Laboratorio Ecotono. Recientemente el Ente Mixto del Jardín Botánico colocó dos banco americanos con mesitas y dos bancos simples en la zona alta para la gente que acude al predio.

A pocas cuadras, en la Plaza Belgrano, las actividades también resultan de lo más variadas. Más allá del disfrute de los juegos, hay prácticas de taichi, artes marciales. Incluso, últimamente muchos adolescentes practican parkour, una disciplina francesa que consiste en hacer mortales (saltos en el aire sin apoyar los brazos) y highline, un deporte de equilibrio en el que se usa una cinta de nailon que se tensa entre dos puntos. El objetivo es mantener el equilibrio en la cuerda, poder caminar hacia adelante y atrás, dar saltos y hacer piruetas.

En tanto, en el Velódromo, ubicado en Elflein y Ruiz Moreno, desde muy temprano, se practica atletismo y se juega al fútbol. Muchos tienen la rutina de caminar alrededor del predio o andar en bicicleta. Últimamente, se entrena MMA (Artes Marciales Mixtas o Combinadas) con colchonetas.

También hay aparatos diseminados en la llamada Pista de la Salud. Estos bancos para hacer abdominales, paralelas, cajones para estocadas y barra fija para flexiones son usadas por quienes acuden asiduamente al velódromo. También hay una cancha de voley de arena.

En tanto, los skaters ya no eligen el Centro Cívico hoy, desbordado por los espectáculos callejeros, sino que optan por usar la rampa ubicada a metros de la Casa del Deporte . Otros jóvenes skaters prefieren el predio del Templo Mormón, pasando el Kilómetro 5 de Avenida Pioneros.

En los terrenos del Ejército Argentino, unas 3.385 hectáreas de mallines y bosques de coihues, ciprés, radales, lengas, ñires y retamas, entre otras, hay muchísimos senderos por donde la gente sale a correr y andar en bicicleta. Ubicado a la altura de los Kilómetros 8 y 10 de Avenida Bustillo, trazando una línea imaginaria hasta Villa Los Coihues.

En la zona del Arroyo Cascada, también en tierras del Ejército, muchos practican motocross; mientras que en el predio de Virgen de las Nieves, se realizan prácticas de escalada.

Para escapar del tránsito, muchos ciclistas prefieren la Ruta de Circunvalación para entrenar. Allí, hasta hace poco tiempo atrás, en el tramo que va hasta la rotonda de Diarco, se realizaban carreras cuadreras (carreras cortas de caballos con apuestas). La intervención y los controles por parte de las autoridades pusieron fin a esta riesgosa práctica.

Finalmente, en la ruta vieja al Aeropuerto, el tramo que quedó inutilizado entre la Policía de Seguridad Vial y la rotonda de la Circunvalación rumbo al Aeropuerto, se suelen hacer prácticas de entrenamiento, uso de kartings, muchos chicos aprenden a andar en bicicleta y hay quienes practican esquí sobre ruedas.

Dina Huapi tiene pocos años de vida como municipio pero nada que envidiarle a Bariloche en cuanto a espacios públicos se refiere. En septiembre, se inauguró la “Plaza Saludable”, a la vera de la Ruta 40, sobre la colectora, con una bicisenda y aparatos para hacer ejericios. Cuenta con todo tipo de ejercitadores, como máquinas caminadoras, otras para hacer abdominales y trabajar la cintura, entre otros.

Lo curioso es que a la Plaza Saludable acuden familias enteras a lo largo de todo el día. Otros eligen trotar; algunos solo se sientan en reposeras para conversar o tomar mate con vecinos.

La trepada al Cerro Catedral en bicicleta tiene muchos adeptos. Suelen subir por asfalto y bajan por tierra, directo a Villa Los Coihues. 2. A mediados de diciembre, los vecinos del Barrio El Cóndor reinauguraron la plaza “Federico Lage”, en homenaje a un niño barilochense de 8 años que falleció luego de una intensa lucha contra el cáncer. En este caso, los jóvenes del barrio que crecieron en ese lugar realizaron tareas de desmalezamiento, se reacondicionaron juegos, agregándose algunos inclusivos. 3. Las acciones de campaña política rara vez perduran en el tiempo. Sin embargo, aun hay quienes aprovechan del espacio de uso público con bancos y cestos para residuos que inauguró el entonces candidato a intendente Carlos Valeri en el Kilómetro 2.200 de Bustillo. El actual concejal relató que posteriormente, fueron los mismos vecinos quienes pintaron la madera de esas estructuras.  4. Espacio de resistencia. Los vecinos del Barrio Quimey Hue tomaron la iniciativa para arreglar y consolidar una plaza ubicada entre la escuela Nehen Peuman y una cancha de fútbol. Lo hicieron para evitar la instalación de un centro del Sedronar, organismo responsable de coordinar las políticas nacionales de lucha contra las adicciones, en ese lugar.

A solo 25 kilómetros de Bariloche, al pie del cerro López y a orilla del Lago Moreno, se encuentra Colonia Suiza, fundada por inmigrantes suizos. Este lugar ofrece todo tipo de senderos y opciones para turistas y barilochenses. Las caminatas de trekking más complejas son hacia la laguna Negra, el cerro López y el refugio Jakob. Demandan buen estado físico y varias horas de ascenso. Sin embargo, los menos audaces pueden recorrer las típicas casas de madera, la pequeña capilla y el museo “De los viejos colonos”. También se puede recorrer la feria artesanal, la piscicultura dedicada a la cría de truchas y, disfrutar de la gastronomía. La frutilla del postre, el tradicional curanto que consiste en cocinar carnes y verduras en un hoyo bajo tierra.

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