Fundaciones

Por Cristian Kloster

Controversial es Bariloche desde su origen mismo. O al menos, que se puedan postular tres fechas como las posibles de su fundación habla, en principio, de una génesis tan compleja como conflictiva. El paseo aquí pensado se propone recorrer algunos perfiles de protagonistas con enorme incidencia en nuestra historia. Los mismos pueden ser postulados, por biografía, hechos y trayectoria, como fundadores de San Carlos de Bariloche. ¿Qué aportó cada uno de ellos para constituirnos en lo que hoy somos? ¿Cuál puede distinguirse, en perspectiva, como el verdadero fundador de nuestra ciudad? Posiblemente la clave para descifrar estos enigmas sea el modo en que Bariloche se ha ido relacionando con su entorno social, geográfico, histórico y político. También eso nos dirá mucho de cómo nos hemos relacionado con nosotros mismos. Para ello, partimos de la premisa que una ciudad como tal debe ser considerada moderna y bajo la tutela del Estado. El recorrido es apasionante. Bien vale que cada uno pueda reflexionar, discutir y, eventualmente, votar. Paula Nuñez, Investigadora del Conicet, y una de las primeras personas en proponerse estos interrogantes, nos presenta las plataformas de cada uno de los postulados, sus visiones y logros para que hoy puedan ser considerados fundadores de la Capital de Los Lagos del Sur.

Julio A. Roca (1843 – 1914):

rocaPor ser la principal figura en el diseño inicial de la relación entre el Estado Nacional y la localidad. Es quien diseña la Campaña del Desierto. Se asocia a otra posible figura de fundación, el Coronel Conrado Villegas y marca la relación que el Estado Nacional tendrá con el territorio. Decide luego, firmando el Decreto del 3 de Mayo de 1902, formalizar la existencia del poblado del Nahuel Huapi, posteriormente llamado San Carlos de Bariloche. Dos años después, cuando se denuncia como ilegal el tráfico entre Argentina y Chile que se organizaba desde Bariloche, Julio A. Roca decide, en 1904, abrir las fronteras y liberar las transacciones entre particulares de cada país, diseñando el marco legal para el desarrollo de la localidad.

Carlos Wiederhold (1867 – 1935): Por ser quien idea originalmente la ciudad. Este vecino de Osorno tuvo, en su imaginario, la visión de integrar al desarrollo industrial del sur de Chile, y a la dinámica de comercio internacional basada en el puerto de Puerto Montt, la zona agrícola-ganadera de la Norpatagonia cordillerana. Por eso organiza la creación de un pueblo como centro comercial, destinando ese espacio a lo que hoy es Bariloche. Esta estructura es la base del primer gran emprendimiento económico de la región, la empresa Chile-Argentina. Su iniciativa impulsa a que el Estado argentino reconozca al poblado del modo en que lo hizo. Por otro lado, Carlos cuenta con el reconocimiento generalizado de los vecinos como fundador hasta el año 1967.

Primo Capraro (1873 – 1933):

capraroPor representar el espíritu emprendedor local. Fue un inmigrante italiano, empresario constructor que en nuestra ciudad agrupó a la comunidad proveniente de su país. En retrospectiva, resulta curioso ver cómo ciertas etnias o grupos sociales son ignoradas en el proceso de construcción de Bariloche. No sólo los pueblos originarios y los chilenos son minimizados en este proceso, sino también la inmigración italiana, una de las más numerosas y activamente prolíficas en este sentido. Primo Capraro gerenció la Chile-Argentina durante muchos años, a punto de quedarse con los activos del Nahuel Huapi al cerrar la compañía, en virtud del colapso económico y político que significó la Primera Guerra Mundial. Arriesgó todo su capital persiguiendo su propósito: mantener la actividad a favor del desarrollo del pueblo. Organizó así la producción local, buscando comercializarla, en este caso, hacia el lado argentino, precisa y preferentemente hacia Buenos Aires. Su convicción es tal que, al constatar que no podrá ver alcanzado su objetivo, se suicida.

Exequiel Bustillo (1893 – 1973):

bustillo
Por ser el gran actualizador de la relación con el Estado Nacional, imponiendo a la actividad turística como la única posible. Representa, sintéticamente, el cambio de proyecto por el cual el paisaje pasa a ser más importante que la población. En sintonía con este cambio de paradigma, la arquitectura, entre otras variables, se modifica sustancialmente y él es uno de quienes lideran estos trabajos edilicios enmarcados por la postal. Si bien esta tendencia surge por el año 1922, con la creación del Parque Nacional del Sud, se fortalece definitivamente a partir de 1934. Ese año se crea la Dirección de Parques Nacional de la cual  él es su primer director y se formaliza el Parque Nacional Nahuel Huapi. Hoy, a la distancia, las memorias perpetuadas en su libro “El Despertar de Bariloche” (1968) son reivindicadas como parte de la Historia Oficial de nuestra ciudad. En su perspectiva, la articulación con Chile debe desmantelarse y el espacio debe responder a las expectativas de los visitantes ilustrados. Las capacidades locales de tomar decisiones quedan disminuidas a partir de estas políticas y esto se establece como la forma natural de desarrollo de la ciudad.

Edgardo Castello (1904 – 1964):

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Por ser quien establece los vínculos actuales. En el año 1955, una Ley Nacional ordena la creación de la Provincia de Río Negro. En 1958 Edgardo Castello se constituye en el primer Gobernador de este territorio. Su gestión consiste en diseñar un plan de integración entre las localidades y los espacios de la Provincia. En ese plan, Bariloche no se reconoce con necesidades. Desde esta gobernación y en todas las sucesivas, se mantendrá esta lógica con tendencia a favorecer la mediación estatal en los Valles Alto, Medio e Inferior. Por su parte, Bariloche queda “aislada” del resto de la provincia, y atada a las iniciativas de los intereses privados, particularmente. De algún modo navega en la deriva y los privados que logran establecerse con más fuerza y peso son aquellos vinculados con el turismo y los negocios inmobiliarios. Es esta política, que busca fijar en Bariloche la idea de que el paisaje lo resuelve todo, con una importante carga de xenofobia, la que se reivindica a partir del año 1969, tras aquel famoso Primer Congreso de Historia de Río Negro, donde se establece como fecha de fundación de San Carlos de Bariloche el 3 de Mayo de 1902.

Cabe hacerse también una pregunta, en el marco de este recorrido, y es si Bariloche dejó de ser, alguna vez, el centro de aquella colonia agrícola-ganadera que nos remite a Carlos Wiederhold. El advenimiento de la tecnología, el progreso, y las decisiones estatales fueron convirtiendo a Bariloche en ciudad turística. Así, como vimos, fue formalmente constituida. Sin embargo, hemos notado cómo, por ejemplo, en virtud de un suceso como el que vivimos en el año 2011, tras la erupción del volcán, Bariloche logró cierto sustento propio a partir de los pequeños productores. Sigue existiendo una economía menor e informal, que gana vigencia a partir de circunstancias como la narrada. Tiene su valor y preponderancia, a pesar de no ser un espacio reconocido desde el Estado. Podemos pensar que todas las ciudades imaginadas y planificadas por cada uno de estos personajes existen y conviven hoy. Inclinarnos o preferir alguna, en particular, es elegir cuál de estas ciudades queremos reivindicar por encima de las otras.

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