200 Años de Carisma

La obra salesiana en Bariloche

Por Cristian Kloster.

Estamos atravesando el año del Bicentenario del Nacimiento de San Juan Bosco, figura emblemática en la historia del Cristianismo, y base de un legado que fue ganando discípulos conforme avanzaban las eras. Su obra y su pensamiento fueron el origen de la Congregación Salesiana, iniciando misiones hacia distintos puntos del mundo. Una vez instalados en el país, la Patagonia fue uno de esos destinos. Desde aquel entonces, y de manera incesante, la obra de Don Bosco se estableció para permanecer, representando siempre un pilar social importante en nuestra ciudad. Las últimas décadas han mostrado también un crecimiento exponencial de su “zona de cobertura”, incluyendo nuevos colegios, centros, gimnasios y espacios de encuentro y comunión.

El primer misionero
A ciencia cierta, la primera misión en llegar a la región la encabezó Nicolás Mascardi. Se trataba de una misión jesuítica y fue éste, según historiadores, el primer hombre blanco en pisar la zona. En 1666 el gobernador de Chiloé mandó una expedición hacia el este de la cordillera para esclavizar indios Poyas y Puelches. Allí establece el Padre Mascardi su contacto con los Poyas: aprende su lengua, los instruye en la fe y compone un catecismo en su idioma. Luego pedirá por la libertad de esos 20 esclavos que no tenían ningún tipo de pretensión violenta contra los españoles. Cuatro años más tarde, los indios serían liberados. Fue Francisco Moreno quien, al visitar un lago que competía en belleza con el Nahuel Huapi, lo bautizó Lago Mascardi, en 1896, en homenaje al misionero jesuita.

Los discípulos
Luego de la muerte de Mascardi, por más de 15 años la región no tuvo referentes religiosos. Sería entonces un joven belga llamado Felipe Van der Meeren quien se haría cargo, y pasaría a ser conocido (al castellanizar su apellido) como Felipe de la Laguna, o simplemente el Padre Felipe Laguna. Y así siguieron otros, como el Padre Guillelmo, el Padre Francisco Elguea, o el mismo Fray Menéndez, este último de la misión franciscana. Pero no sería hasta pasada la mitad del siglo XIX que los salesianos llegarían a la Patagonia. En su libro La Cruz en el Lago, el recordado Padre Dumrauf exponía el paralelo de lo que acontecía en nuestra región y lo que visualizaba Don Bosco desde Europa: Mientras aquí se iban desenvolviendo lenta pero inexorablemente los proyectos de poblamiento y explotación de los recursos en el orden material, en Turín, ciudad cercana a donde había nacido Nicolás Mascardi, otro no menos inquieto apóstol, San Juan Bosco, contemplaba en sueños y visiones las extensas planicies y montañas patagónicas; pero al mismo tiempo contempló la triste situación de sus pobladores autóctonos que vagaban en estado salvaje por esas inmensas estepas. Aunque él no pudo en principio ubicar el lugar ni quiénes podían ser esos pueblos salvajes, la incógnita se develó cuando en 1874 recibió apremiantes invitaciones para que enviase sacerdotes a la Argentina. Adquirió entonces publicaciones geográficas de América del Sur y “en sus descripciones e ilustraciones vi perfectamente pintados los salvajes que había contemplado en mis sueños y la región habitada por ellos: ¡La Patagonia! Todo estaba en completo acuerdo con mis sueños”. (Memorias biográficas de San Juan Bosco, volumen X). El 14 de Diciembre de 1875 arribaron al puerto de Buenos Aires los primeros misioneros enviados por Don Bosco. En 1879, junto al ejército expedicionario del General Roca llegarían a la Patagonia. En Enero de 1880 se hacen cargo de la parroquia de Patagones. Al frente de este primer contingente venía el Padre José Fagnano.

La Inmaculada
Posiblemente la obra más emblemática de la misión salesiana en Bariloche sea la Parroquia Inmaculada Concepción, construida en 1907. Por aquel entonces el poblado contaba con unas pocas viviendas, y fue el recién llegado Padre Zacarías Genghini el impulsor de la obra. Su ubicación original dista de la actual. En 1973 fue trasladada, puesto que el crecimiento del colegio así lo requería, pero siempre dentro del perímetro del terreno (originalmente estaba sobre calle Moreno, de cara al lago). El último y más triste suceso narra el incendio que la redujo rápidamente a escombros y cenizas. Esta tragedia movilizó a la sociedad, y tras esfuerzos, donaciones y aportes, se está elevando nuevamente donde solía estar. En las últimas décadas, por allí pasaron referentes de cierta incidencia en la vida social barilochense: El Padre Videla, el Padre Miche, el Padre Clemente Dumrauf, el Padre Higinio, el Padre Ángel, el Padre Pepe, entre otros. Cada uno con su carisma y su compromiso resultaron de guías espirituales para muchos de los vecinos, y algunos de ellos también fueron actores sociales importantes en determinados momentos. Porque en definitiva, luego de los primeros pasos de las misiones jesuíticas o franciscanas, la rama evangelizadora que pudo instalarse, mantenerse y desarrollarse fue aquella que diseñó Don Bosco.

donbosco2

El Colegio
Desde 1945 funcionaba el colegio Cardenal Cagliero, en el kilómetro 18 de la ruta a Llao Llao. Pero comenzando la década del 60, por la nueva disposición geográfica de la ciudad, el pupilaje ya no era una opción determinante. El primario y secundario se trasladan al nuevo edificio en pleno centro de la ciudad. Histórico y tradicional, en funcionamiento como tal a partir del año 1967, el edificio que cuelga al borde del Paseo de las Colectividades, fue casa y patio de muchas generaciones de barilochenses. En sus primeras décadas, con ciertas condiciones más estrictas para su ingreso, contemplando además que educaba solo a varones (mientras que María Auxiliadora en calle Albarracín hacía lo propio con las mujeres). Además, había que certificar “trayectoria” en la fe para poder ser admitido. Pero claro, hablamos de una época lejana donde ese imponente edificio era estructura suficiente para albergar a todos. La coyuntura fue llevando a una actualización del concepto de educación, especialmente a partir de la Asociación Damas Salesianas, grupo de mujeres que ordenaron administrativamente el colegio y le dieron nueva impronta. Así se fueron sumando cada vez más alumnos. Incluso también llegó el momento de incorporar a las mujeres y hacerlo mixto. Creció exponencialmente la población de la ciudad, por eso también debieron aumentar la cantidad de aulas y, por como suele verse, el edificio siempre está en permanente ampliación. Décadas atrás el alumnado sumaba un total de 100 asistentes. Hoy, solo el secundario, por ejemplo, reúne a más de 750 chicos.

Conforme con el crecimiento de la ciudad, la obra de Don Bosco en los últimos años ha alcanzado nuevos espacios, barrios, escenarios y centros de variada índole, donde sigue pregonando el legado de su bicentenario referente. En el Barrio El Frutillar crece sólido y fortalecido el Colegio Ceferino Namuncurá, al lado de la Capilla San Cayetano. Allí funciona un secundario, y también uno para adultos: Salesianos de la Patagonia. Asimismo un Centro de Formación Integral, un Post Primario de Oficios (chocolatería, herrería, panadería, mantenimiento general, etc). A un costado de toda esta estructura se erige el Centro Cultural Newenche, que incluye su gran gimnasio Padre Pepe, y sus espacios de arte y cultura, dictado de talleres, actividades sociales, encuentros vecinales, etc.

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterPin on PinterestShare on Google+Email this to someone